Llegamos a San Miguel de Allende con Rorschach_3.0, instrumentos, computadoras, cables, sensores y esa cantidad de objetos que sólo tienen sentido cuando uno decide que cualquier cosa puede producir sonido.
Era viernes 27 de marzo de 2026. Sierra Art Studio. Seis de la tarde. Octava edición de Ex Nihilo.
Ex Nihilo significa, literalmente, de la nada. Y quizá ahí está una de las claves para entender lo que Emmanuel Ontiveros ha construido y sostenido durante ocho ediciones: hacer aparecer espacios para la música experimental, la electroacústica, el arte sonoro, la improvisación, el performance y otras prácticas que rara vez encuentran una casa común.
La historia viene de antes. Ex Nihilo nació en Guanajuato en 2014 de la iniciativa de Emmanuel Ontiveros, Paúl León Morales, Josué Zamora y Ricardo Durán Barney, y con los años fue creciendo, cambiando de forma, sumando artistas y extendiendo su territorio. Para 2026 ya no era simplemente una serie de conciertos: durante once días, del 18 al 28 de marzo, el festival atravesó Guanajuato capital, León y San Miguel de Allende.
Por ahí pasó Lu Rizzo, invitada internacional de esta edición, ampliando todavía más una conversación que ya cruzaba ciudades y generaciones. Estuvo Roberto Morales, figura fundamental de la música electroacústica y experimental hecha desde Guanajuato. Estuvo Iván Manzanilla, llevando la percusión hacia un territorio donde el tambor, el vibráfono, los objetos y la electrónica podían convivir. ANAN presentó Morir poquito. Ensamble A Tempo rindió homenaje a Ramón Montes de Oca. Paúl León Morales presentó también su propio trabajo experimental. Compositores, intérpretes, artistas visuales, improvisadores y productores fueron apareciendo durante esos once días desde distintos extremos de la creación contemporánea.
La participación de Lu Rizzo tuvo además otro momento fundamental en San Miguel de Allende: el taller que impartió en Taller 30. Ahí el festival salió del formato de concierto para entrar en otro territorio ya conocido, el de compartir procesos, herramientas y formas de pensar la creación sonora. Y el lugar importaba. Taller 30 es un espacio colaborativo de San Miguel de Allende donde desde hace años se cruzan arte, tecnología, ciencia, sonido y diseño, una lógica que dialoga directamente con Ex Nihilo. Lu llegó entonces como invitada internacional para presentar su trabajo, y también para sentarse a trabajar con otros y abrir su práctica desde el taller. Esa parte de Ex Nihilo también merece quedar registrada: el conocimiento circulando entre artistas y dejando algo después de que termina el concierto.
Taller 30 tiene además una historia propia dentro del arte contemporáneo del Bajío. Entre los artistas que han formado parte de su trabajo colectivo aparecen Marcela Armas, Daniela Edburg, Leslie San Vicente, Gilberto Esparza, Arthur Henry Fork, Diego Liedo, Taiyo Miyake e Iván Puig. Juntos han presentado proyectos como Sobre lo natural: Poéticas sobre la transformación, donde el colectivo trabajó precisamente las relaciones entre naturaleza, ciencia y tecnología. Que Lu Rizzo impartiera ahí su taller coloca a Ex Nihilo dentro de una historia local que ya lleva años construyendo conexiones entre sonido, medios tecnológicos y artes visuales.
Y todo en medio de la semana santa en San Miguel.
El viernes 27 y sábado 28, Sierra Art Studio se convirtió en otro pequeño nodo de Ex Nihilo.
Ahí estuvo Afraid His Horses, proyecto de Sinuhé Torres Chacón, trabajando el sonido y el espacio desde sintetizadores, pedales de efectos, cintas magnéticas, samples y software. Estuvo Jiony, compositor, productor y músico de la Ciudad de México, moviéndose entre lo-fi, downtempo, cumbia, trip hop, improvisación y looping. Llegó también Yala, artista autodidacta y multiinstrumentista originario de Cozumel, trabajando entre medios electrónicos, instrumentos acústicos, sampling y síntesis.
Y Parásitos Acuáticos, proyecto de libre improvisación sonora que se mueve entre el drone y el dark ambient, construyendo paisajes densos y atmosféricos desde el ruido, la repetición, la voz y el vacío.
San Miguel tambien fue arte visual.
Otero, pintor, tatuador y artista visual originario de Durango, inauguró el viernes 27 una exposición de pintura en Sierra Art Studio. La muestra reunió diez piezas, combinando obra inédita con trabajos previamente exhibidos. Su presencia agrega otra al festival: mientras alrededor ocurrían sintetizadores, instrumentos, improvisaciones y máquinas, la pintura ocupaba físicamente el espacio.
Rorschach_3.0: Emmanuel Ontiveros, Paúl León Morales y Miguel Ángel Reyna Martínez.
Un proyecto nacido en Guanajuato en 2007 y que durante años ha cruzado instrumentos acústicos, computadoras, sensores de movimiento, objetos cotidianos, improvisación y electrónica en tiempo real. Llegamos a Sierra Art Studio para un pop-up art show y una sesión de arte sonoro. Nuestro territorio siempre ha sido extraño. Eso es algo que Ex Nihilo entiende bien.
Hay festivales que comienzan con un escenario y una fecha en el calendario. Otros comienzan porque alguien insiste durante años hasta construir una comunidad alrededor de una idea.
Ocho ediciones no suceden solas. Organizar música experimental en México significa muchas veces ser curador, productor, gestor, técnico, promotor, negociador y la persona que tiene que resolver lo que dejó de funcionar quince minutos antes del concierto. Emmanuel ha sido una fuerza constante detrás de Ex Nihilo, reuniendo músicos, artistas y proyectos que difícilmente habrían coincidido de otra manera.
Y junto a él estuvieron Sohl, Buba y Arch, desde la producción, sosteniendo esa otra parte del festival que el público casi nunca ve.
Porque un festival también sucede ahí: en los mensajes enviados semanas antes, los horarios que cambian, las puertas que hay que abrir, los artistas que llegan, los cables que faltan, el equipo que hay que mover, las pruebas de sonido, los traslados, el montaje, el desmontaje y la decisión de volver a hacerlo al día siguiente.
A ellos y a todo el staff de Ex Nihilo pertenece también cada concierto, cada sesión, cada exposición y cada momento que finalmente alcanza a ver el público.
Nuestra participación en San Miguel duró unos días. El festival lleva años caminando.
Eso cambia la perspectiva. Uno llega, conecta sus máquinas, hace ruido, termina, recoge sus cosas para eventualmente desaparecer por alguna carretera de Guanajuato y un avión hacia otro país. Quienes producen el festival llevan años haciendo posible ese momento.
Por eso Ex Nihilo es parte de una red que lleva decadas formándose en el Bajío.
Una red que existe.
Guanajuato, León, San Miguel de Allende. Lu Rizzo, Roberto Morales, Iván Manzanilla, ANAN, Ensamble A Tempo, Paúl León Morales, Afraid His Horses, Jiony, Yala, Parásitos Acuáticos, Otero, Rorschach_3.0 y todos los proyectos que durante once días fueron pasando de un espacio a otro. Taller 30 abriendo sus puertas para compartir conocimiento. Sierra Art Studio reuniendo sonido y pintura.
Ex nihilo.
De la nada.
Aunque después de conocer a toda la gente que lo hace posible, queda claro que nunca viene realmente de la nada.
Viene de la gente que insiste.
Fotos: Miguel Aviña

